Bienvenida la presencialidad pero que nadie se quede afuera

La pandemia que nos afecta hace ya más de un año y medio, ha cambiado varios aspectos de nuestra vida, entre ellos, nuestro día a día en la universidad. Todos los cursos y pruebas se han realizado principalmente de forma virtual, la Facultad se encuentra permitiendo el acceso de forma muy restringida y es muy escaso el intercambio con docentes y otros estudiantes tan valioso para el avance en nuestras carreras.


Frente a toda esta situación hemos defendido como pudimos las condiciones de estudio y el acceso: que no se recorten horas de clase ni se eliminen instancias de pruebas, que las evaluaciones sean justas, que todos cuenten con los dispositivos necesarios para participar, que la Facultad brinde lugares para estudiar, entre otros. Estamos convencidos que la educación universitaria debe ser realmente un derecho y que todos los que quieran cursar una carrera deben poder hacerlo, y esto implica garantizar el acceso de todos los estudiantes y garantizar también una
educación de calidad para todos, sin hacer diferencias. Esto debe ser siempre el eje de nuestras propuestas y definiciones relativas a la enseñanza.


Nos gustaría que cuanto antes se logren retomar las actividades presenciales que son fundamentales y necesarias y no resultan sustituibles o son indiscutiblemente de menor calidad de forma virtual. Prácticos, clases clínicas todos los días, las evaluaciones en sí mismas, etc. Asimismo, queremos decir que nos preocupa la continuidad educativa de quienes
hoy accedieron a la Facultad en estas condiciones de virtualidad y cuando las circunstancias cambien pueden tener problemas para seguir cursando. Entendemos que esto es algo que nuestra institución debe atender y resolver y para ello comenzar a discutirlo cuanto antes.

Transición hacia la normalidad


En el período que estamos viviendo ahora, en el que la situación sanitaria ha mejorado de forma importante, es coherente pensar que la educación y en particular las actividades en nuestra Facultad, emprenderán un pasaje hacia cierta vuelta a la “normalidad” y así esperamos que sea. Pero nos preocupa también cómo encarará la facultad este proceso, y vemos necesario que se contemplen ciertos aspectos:

Planificación con tiempo del retorno a actividades presenciales: los estudiantes necesitamos conocer cuáles van a ser las condiciones de nuestros cursos con anticipación el año que viene, particularmente aquellos que no nos encontramos residiendo actualmente en Montevideo o que nos vemos limitados por las características de nuestros trabajos y situaciones familiares. No es solo un tema de organización sino también una cuestión económica, hay muchos que no tenemos los medios para viajar por ejemplo, esto también debería ser contemplado.

Mantener la opción de la virtualidad: para contemplar los casos de estudiantes que no podamos retornar inmediatamente a instancias presenciales en Montevideo se deben mantener actividades virtuales (clases y evaluaciones) en simultáneo con las presenciales cuando se retomen.

Regreso inmediato a la presencialidad de actividades imprescindibles: es sabido que hay actividades que por sus características es imposible o muy difícil asegurar buena calidad y funcionamiento en modalidad virtual, como las clases clínicas o prácticos entre otras, de modo que se deben priorizar a la hora de retomar la presencialidad.

A futuro

Como ya mencionamos, entendemos fundamental el retorno a la enseñanza presencial, esto no implica que todas las actividades vuelvan a ser como antes, pero si recuperar espacios que perdimos. La situación de los estudiantes es variada pero sabemos que muchos no contamos con las condiciones ideales en nuestros hogares, ni de acceso a dispositivos ni en espacios cómodos para estudiar o tener pruebas. Este elemento no es menor y hace a las condiciones de estudio que además generalmente repercuten en el rendimiento académico. Además, valoramos
el intercambio que se da en la Facultad tanto entre docentes y estudiantes como entre estudiantes que hace al proceso educativo y a nuestra formación.


Si bien la pandemia nos hizo enfrentarnos a la situación de virtualidad de forma inesperada y sin preparación, no todo fue malo, se generaron un montón de materiales de calidad, hubo cursos que se adaptaron relativamente bien y se
desarrollaron herramientas que aportan sustancialmente a nuestro estudio y aprendizaje. Por lo tanto, pensar en tener estas posibilidades a futuro en este momento se ve como una opción positiva y real.


Mantener herramientas y materiales virtuales generados: muchos cursos durante éste período generaron diversos materiales en formato de video, imagen, diapositivas narradas, etcétera, que creemos que son herramientas que no podemos perder al salir de la pandemia.
Alternativas reales y de calidad: En este tiempo de pandemia muchos estudiantes, principalmente del interior, retomaron sus estudios y otros los iniciaron a través de la virtualidad. Se dio en materia educativa cierta descentralización y muchos estudiantes que no podían mantenerse por motivos familiares y/o económicos, están ahora insertos en el sistema educativo universitario. Por tanto, es de nuestro interés poner sobre la mesa la discusión sobre qué alternativas se pueden dar para garantizar la continuidad educativa de estos estudiantes asegurando la calidad y las buenas condiciones de cursado para todos.
Becas: cuando hablamos de garantizar el acceso a la Universidad y también buenas condiciones de estudio, uno de los elementos que surgen son las becas que pueden ser de diferentes formas: de apoyo económico, de alojamiento, de transporte, etc. Vemos que actualmente son muy insuficientes tanto en cantidad como en monto pero creemos que
aumentarlas en todo sentido podría ser de gran ayuda para muchos estudiantes que se encuentren en situaciones complejas puedan continuar estudiando luego de la pandemia.


¿Qué proponemos para empezar este proceso?


Para comenzar este camino de planificación y retorno a la normalidad, consideramos que la Facultad debería en primer lugar conocer la situación en que nos encontramos los estudiantes. Por ejemplo realizando un relevamiento que
permita tener claro el panorama para planificar los cursos y atender las situaciones particulares. Sería importante conocer por ejemplo: ¿cuántos están en el interior? ¿cuántos pueden venir a Montevideo? ¿cuántos podrían hacerlo si tuvieran una beca? ¿cuántos han dejado los cursos por la virtualidad?


Creemos firmemente que es momento de comenzar a discutir cómo seguir con la enseñanza en estos tiempos, ver cómo repercute en los estudiantes y ver qué alternativas se pueden dar. En este sentido, plantearemos tanto la discusión como nuestras propuestas en el Consejo de la Facultad

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